RESPUESTA:

Raifi, quiero empezar diciéndote que la muerte de las hermanas Mirabal fue un acontecimiento muy lamentable, algo realmente repudiable. Este es uno de los capítulos que más nos ha molestado porque siempre hemos sabido que mi abuelo nada tuvo que ver con esas muertes. Le diría que hay que entender algo fundamental para poder asimilar bien toda la información que ha salido recientemente, ya que durante los últimos 49 años después de la muerte de mi abuelo, han difundido masivamente la desinformación de que mi abuelo fue el autor intelectual y material de este acontecimiento tan lúgubre. Sin embargo, hay que analizar las cosas fríamente, para darle la oportunidad a que la verdad se conozca.

Para empezar, debemos ver quienes eran las hermanas Mirabal. Las hermanas Minerva, Patricia y Maria Teresa eran tres jóvenes que, juntos con sus esposos, Manolo Tavares Justo, Leandro Guzman y Pedro Gonzalez, eran integrantes del Movimiento 14 de Junio y opositores al régimen de mi abuelo. Minerva  descubrió  el comunismo luego de su estrecha amistad con Pericles Franco quien había ido a estudiar a Chile en 1947 y, alumno adelantado,  regreso después hecho todo un ideólogo comunista. Minerva, mas tarde, inició  su relación con Manolo Tavares Justo, líder principal del movimiento. Sin embargo, mi abuelo nunca considero esas muchachas como una amenaza seria para él ni para su gobierno. Prueba de esto es el hecho de que ellas asistían a las fiestas que daba mi abuelo en San Cristóbal.   Entonces, siendo este el caso, cuál sería el propósito político de eliminar físicamente a las hermanas Mirabal? ¿Qué beneficio le aportaba al gobierno de mi abuelo este crimen tan horrendo? ¡Está claro que ninguno!

Por otro lado, si la intención de mi abuelo hubiese sido la de erradicar o hacerle un daño irreparable al movimiento, entonces el plan más idóneo para cumplir este cometido hubiese sido eliminar a  los esposos que estaban en la cárcel cumpliendo condena. Sin embargo, en todo momento se preservó la vida de los tres. Incluso, no fue hasta después de muerte del Jefe y la salida de la familia Trujillo, que Manolo Tavares,  hecho prisionero,  fue fusilado por órdenes del triunviro Read Cabral.

Lo importante de este como en todo tipo de investigación, es llegar al motivo detrás del parricidio. Realmente quien o quienes saldrían favorecidos de este hecho que consternó a la República Dominicana y repercutió por todo el mundo. Debemos recordar, que en Junio del 1960 (es decir cinco meses antes de este suceso), se había producido el atentado en contra del Presidente Betancourt de Venezuela, por lo que el sentimiento de la comunidad internacional se había tornado en contra del gobierno de Trujillo, y en Septiembre de ese mismo año le impusieron unas sanciones altamente perniciosas al país. En esas circunstancias el Generalísimo Trujillo estaba más bien interesado en reparar su imagen pública, por consiguiente, un suceso de esta naturaleza le haría un daño irreparable a su gobierno.

Sin embargo, si estudiamos de cerca el cometido de los complotistas y analizamos todos sus esfuerzos antes de la noche del 30 de Mayo del 1961, incluyendo las negociaciones con el gobierno de los Estados Unidos que organizó este plan para derrocar a mi abuelo, creo podremos encontrar la respuesta a esta como muchas preguntas más que han quedado en el aire.

En un artículo que escribiera el destacado historiador norteamericano Norman Gall en 1963, narra que el gobierno americano empieza a mandar armas después de una serie de negociaciones entre Henry Dearborn (Cónsul General en la República Dominicana) y John Barfield (Jefe de Oficiales Políticos de los Americanos) con el Sr. Luis Amiama Tió y el Sr. Antonio Imbert Barrera.  También afirma que para finales del 1960, Luis Amiama Tió tenía contacto directo con la CIA por medio de un agente local, el Sr. Plato Cox. Es decir que el Sr. Luis Amiama Tió era el enlace entre la CIA y los complotistas en la República Dominicana. Existen numerosos libros que hablan de esta relación entre el Sr. Luis Amiama Tió y la CIA detalladamente, como los son “Trujillo: el ultimo cesar” de Arturo Espaillat y el recientemente publicado “Malfini” de Sr. Jose Miguel Soto Jiménez.

El libro de mi madre (Trujillo mi Padre,…en mis memorias) hace referencia a una comunicación muy importante extraída de la publicación del Congreso Americano sobre las actividades criminales de la CIA contra Jefes de Estados extranjeros, en la que narra la acción de Henry Dearborn al solicitar la confirmación de la CIA sobre los acuerdos con los disidentes para apoyar una oposición que lograra el derrocamiento del Jefe. En este comunicado él afirma que el gobierno de los Estados Unidos no emprendería ninguna acción abiertamente contra el gobierno, mientras el Jefe tuviese control absoluto de la isla. La importancia de esta sola frase es vital, ya que es un llamado al grupo de disidentes a tomar acción decisiva que pudiera resultar en la desestabilización del gobierno y esto probablemente resultó ser lo que provocó el operativo que le arrancó la vida a las hermanas Mirabal y el gran olvidado de esta tragedia,  el Sr. Rufino de la Cruz.

En su libro “Trujillo: El Ultimo Cesar”, el General Arturo Espaillat (destacado militar dominicano y graduado con honores de West Point Academy en los EEUU) narra que en fecha del 25 de Diciembre del 1960, a casi un mes al día después del lamentable asesinato de las hermanas Mirabal, los norteamericanos confirman al Sr. Luis Amiama Tió su anuencia sobre la selección del General “Pupo” Román Fernández como jefe del gobierno luego de la muerte del Jefe, cargo que ostentaría hasta el 1962, cuando según el plan elaborado, se llevarían a cabo las elecciones para elegir el nuevo gobierno. Este operativo fue el trabajo que realizara este sobrino político de mi abuelo para merecer este notable reconocimiento.

Otro dato interesante también que muy pocas personas saben Raifi, es que en el juicio que se llevó a cabo en contra de los implicados en la muerte de las hermanas Mirabal (en Junio del 1962, es decir después de la salida de la familia Trujillo por lo que no pueden alegar intromisión alguna de parte de ningún miembro de la familia) trataron por todos los medios de implicar al Generalísimo Trujillo en el crimen de las hermanas Mirabal. El fiscal del juicio era el Dr. Valera Benítez y este intento culpar al Jefe de ser el autor intelectual y material de los hechos. Buscaba por todos los medios que los implicados señalaran directa o indirectamente a mi abuelo como el que dio la orden para el violento exterminio. A pesar del ambiente hostil hacia todo lo que representaba el gobierno de Trujillo, y la intención de vilipendiar su figura, no pudieron involucrarlo de forma alguna.

Sin embargo, una información interesante que si salió de este juicio surgió durante el testimonio que diera el Sr. Víctor Alicinio Peña Rivera, cuando este señaló a un alto oficial militar como el hombre del sombrero que llevaba las iniciales “A.I.”. Al momento de estas declaraciones tan comprometedoras, su testimonio y la transmisión televisiva del juicio fueron interrumpidas, y el juez hiso salir a todos los medios de comunicación de la sala, evitando así que se ventilara esta información públicamente por el peso de las revelaciones.

Lo penoso de todo esto es que el pueblo dominicano ha sido privado de todos estos datos de tanta trascendencia. El afán de esconder todas estas verdades es tan grande, que hicieron todo lo posible para desaparecer todo rastro de estos testimonios. La transcripción del juicio la tienen secuestrada por lo que no está en los archivos del Palacio de Justicia, ni en el Archivo General de la Nación. No quieren hacer pública el contenido de estos, porque contradice lo que por 49 años le han querido vender al pueblo dominicano.

Después de la publicación del libro de mi Madre (Trujillo mi Padre,…en mis memorias) muchas personas han salido responsablemente a defender la historia de nuestro país, y han apoyado de manera fidedigna los relatos ofrecidos en el libro de mi madre. En Mayo de este año pasado, la Sra. Miriam Morales, integrante del Movimiento 14 de Junio, anti-trujillista,  y una señora que estuvo presa en la cárcel de la cuarenta por sus acciones adversas al gobierno, afirmó estar de acuerdo con la versión del libro de mi madre sobre este capítulo de las Hermanas Mirabal. Según su propio relato, ella fue la última que vio con vida a las tres hermanas cuando salían de su casa para ir a ver a sus maridos que estaban presos. Ella narra en este artículo que las perseguía un carro y que al volante de ese carro iba uno alto oficial militar que según ella aun sigue vivo. Esta versión también se ajusta enteramente al testimonio del Sr. Víctor Alicinio Peña Rivera en el juicio del 1962. Si realmente no hay nada que esconder, ¿Por qué  secuestrar la transcripción del juicio, cuál podría sería el motivo? Pienso que poco a poco vamos viendo el patrón de desvirtuar la verdadera historia y reemplazarla con una versión editada y elaborada.

Como parte de este proceso investigativo que estamos llevando a cabo en la Fundación Rafael Leónidas Trujillo Molina, hemos podido rescatar testimonios muy valiosos de personas que pudieron presenciar la reacción que este hecho tan deplorable le produjo a mi abuelo. Tenemos el testimonio de Benita Sepúlveda, “La Niña”, su ama de llaves quien me confesó a mí personalmente que mi abuelo se compungió de tal forma que no pudo ni comer ese día, y que el mismo le hablo de la “vaina” que le había “hechao”. También tenemos el testimonio del operador de la central telefónica de la Casa de Caoba quien conectó la llamada entre mi abuelo y el director del SIM en ese momento, el Coronel Johnny Abbes García, y escuchó cuando mi abuelo le comentó “Carajo, pero es que se están volviendo locos” y que le acababan de “tumbar el gobierno” al referirse a este acontecimiento y pudiendo comprender las repercusiones que esto le iba a traer a él y a su gobierno.

Por otro lado, también hay que entender algo fundamental de todo este desenlace. Está claro que en los últimos años del régimen, el Coronel Johnny Abbes García jugó un papel nefasto como director del Servicio de Inteligencia Militar, y le hiso mucho daño al gobierno de mi abuelo. Johnny Abbes era malo, pero no bruto y sabía perfectamente el sentir de mi abuelo a ese respecto y sabía también que una acción de esa naturaleza solo acarrearía males al gobierno. Así se lo dejó saber al Coronel Luis Rafael Trujillo (Nene). Es importante señalar que cuando se llevó a cabo el desafortunado crimen, Johnny Abbes García no se encontraba en el país y que el SIM era una dependencia directa de la Secretaría de las Fuerzas Armadas. Por  consiguiente, es congruente asumir que el General Román aprovechara la ausencia del Coronel Abbes García para ordenar la ejecución del plan de eliminar a las hermanas Mirabal. Es oportuno indicar que  el General Román Fernandez  actuaba motivado por el galardón que le harían los norteamericanos a los 28 días después de la muerte de las hermanas Mirabal (como mencione anteriormente) al reconocerlo como Jefe de Estado interino después del asesinato del Generalísimo Trujillo.

Ahora bien, muchas personas mantienen la posición de que absolutamente nada se movía en el país sin que contara con el pleno conocimiento de mi abuelo y por ende ven muy difícil que esta operación se realizara sin su anuencia. Sin embargo a todas esas personas, le haría el siguiente planteamiento: Si en realidad esto hubiese sido cierto… ¿Como es que se confabulan más de 100 personas para planear la emboscada que puso fin a su vida? Lo que debemos entender es que dentro de todo sistema político, existen individuos o grupos que actúan a veces independientemente o ajeno al conocimiento del gobierno de turno. “Fuerzas incontrolables” le llamaba el Presidente Joaquín Balaguer. En el régimen de mi abuelo esto era igual de común, y a él le imputaron muchos hechos lamentables que él jamás contrajo. Pudiera enumerarle varios de estos, donde nosotros hemos podido obtener pruebas fehacientes que desvinculan enteramente al Generalísimo Trujillo. Sin embargo, voy tomar la oportunidad de ofrecerles una primicia a los seguidores de su blog, ya que sé es unas de las fotos que llama mucho la atención allí y es la de Enrique Blanco. En su blog, usted implica directamente al gobierno de Trujillo en el asesinato de este señor. Sin embargo, nosotros tenemos un documento que absuelve totalmente a mi abuelo y su gobierno de este episodio. En realidad es el documento de un señor que incluye su foto, nombre y hasta su número de cedula, y donde relata al Jefe que el mismo fue quien mató a Enrique Blanco, y a cambio solicita ser favorecido con un nombramiento de parte del gobierno, cosa que mi abuelo nunca le concedió. Incluso, mi abuelo involucró a muchos enemigos del régimen en su afán por unificar el país y luchar para realizar su sueño de engrandecer a la República Dominicana. Tenemos la intención de hacer pública esta carta entre otras más que tenemos para que el pueblo dominicano tenga el beneficio de estas informaciones que le ofrecerá una visión diferente de esos 31 años en que gobernó el Generalísimo Trujillo. Vuelvo y repito que a mi abuelo le han culpado de muchas cosas en la que él jamás participó.

Cuando hago este planteamiento, hay muchos que también me reclaman que siendo esto cierto, porque mi abuelo jamás llega a sancionar ni a castigar públicamente a los responsables. Les recuerdo a todos que el gobierno de mi abuelo era autocrático, una dictadura y de mano dura. El perfil de este tipo de gobierno no admite que se ventile públicamente nada que se pudiera definir como una debilidad dentro de su maquinaria gubernamental o que se pudiera identificar como una diferencia de ideología o de criterio entre sus funcionarios. Esto claramente les ofrecería la oportunidad a sus adversarios de incitar una agresión o de aprovecharse de este quebranto político de alguna forma u otra. Simplemente, no era conveniente. Es por esta razón que el Jefe simplemente asumía responsabilidad públicamente aunque en privado lo pudiera condenar o repudiar desmedidamente como fue en el caso de estas muertes tan fatídicas.

También es importante señalar que, tal y como lo narra el libro de mi madre, a pesar de su enojo, mi abuelo no actuó en contra del General Román Fernandez, ya que lo interpretó como una muestra de lealtad desmedida según la defensa que le hiciera su hermano Negro a este, al tratarse de un asunto familiar.

En el libro de mi madre (Trujillo mi Padre,…en mis memorias) está incluido la narración de las declaraciones que dio el General “Pupo” Román Fernandez en la base de la Fuerza Aérea de San Isidro durante los primeros tres días de su apresamiento. Muchos han querido desacreditar este testimonio alegando que se obtuvieron bajo diferentes métodos de tortura. Quiero aclarar que esas declaraciones las dio el General Román Fernandez mientras estuvo detenido en un cuarto de la Jefatura, y  según todos los testimonios que tenemos de los oficiales allí presentes, nadie le puso la mano. Estas declaraciones las dio el antes del juicio que se consumara en el cine de la base aérea por lo que también hubiese sido evidente a todos los allí presentes, si en realidad este hubiese sido objeto de tortura. Sin embargo, nadie ha podido dar testimonio de ello porque simplemente nunca fue así.

El testimonio del General Román Fernandez es de vital importancia porque relata en sus propias palabras, todo el desenlace que culminó con la muerte de estas tres jóvenes activistas políticas. El mismo profesa que recibió la recomendación del Sr. Luis Amiama Tió para hacer eso con fines de desestabilizar el gobierno e incluso narra que en otra ocasión más le habían presentado al Jefe esta misma propuesta quien la descartó sin titubeos, insinuando que ellos se habían vuelto locos. Esta relación del General Román Fernandez también concuerda con todas las demás informaciones que tenemos sobre el interés de los americanos en derrocar al Jefe, la participación del General Román Fernandez y el plan que se había puesto en marcha para cumplir con este cometido. Ahora bien, tal y como la transcripción del juicio a los implicados en la muerte de las hermanas Mirabal, estas declaraciones que fueron debidamente grabadas y entregadas allá en la Fuerza Aérea también están secuestradas. El General del Ejército retirado Juan Pou hijo dio su testimonio bajo fe de juramento, y aseveró de que estas grabaciones (o cuando menos una copia de las mismas) están en manos de la familia del Sr. Imbert Barrera. Sin embargo, nunca las han hecho públicas. Me pregunto, ¿Por qué no permiten escuchar esas cintas para que el pueblo dominicano pueda oír su tan importante contenido?

Es significativo señalar también el testimonio tan valioso del Sr. Horacio Frias (Ex Coronel de Ejército y ex Comandante del batallón de la Penitenciaria Nacional de la Victoria) que en Octubre del 1964 describe el fusilamiento de Segundo Imbert Barrera y de su  cofrade de celda Rafael “Papito” Augusto Sanchez Sanlley el día 1 de Junio del 1961 a manos del General Román Fernandez. También ordenó que le abrieran fuego a Antonio de la Maza y a Juan Tomas Diaz tan pronto como lo encontraran, para dejarlos sin vida instantáneamente, evitando así una posible interrogación. Todo esto lo hiso él para evitar que descubrieran su participación en la muerte de las hermanas Mirabal y en el complot que puso fin a la vida del Generalísimo Trujillo.

Ahora bien, vuelvo y repito Raifi, porque es importante que los lectores de esta entrevista lo sepan. La Fundación Rafael Leónidas Trujillo Molina está llevando a cabo una investigación profunda sobre este capítulo tan oscuro de las hermanas Mirabal, doloroso para todos nosotros que tenemos madres, esposas e hijas. En mi respuesta he incluido algunos datos que son revelaciones nuevas, aportes recientes que han surgido después de la publicación del libro de mi madre. Incluso, tenemos informaciones que apoyan el hecho de que el Jefe, luego de la muerte de las hermanas Mirabal, ordenó una investigación profunda sobre este acontecimiento, y que los implicados fueron detenidos e interrogados. Estamos en busca de las informaciones que apoyan esta versión. Todos los días descubrimos pistas nuevas y hay que rastrear y socavar más allá para llegar a la verdad. Hemos estado detrás de documentos desclasificados de la CIA, donde encontramos muchos de los datos que hoy nos sirven de soporte a nuestras investigaciones, y tenemos la firme convicción de continuar con todo este proceso. Lo que a mí más me sorprende es que después de 49 años nunca se ha hecho una investigación seria sobre este episodio tan tétrico.

Es evidente que toda la información inherente a este caso sustenta el hecho de que este macabro incidente fue concebido en busca de desestabilizar el gobierno de mi abuelo, con la naciente recriminación y el repudio de todos los sectores al buscar imputar directamente al Generalísimo Trujillo. ¿Porque no explorar estas circunstancias y escudriñar la posibilidad de que esto se debiera más bien a una intromisión perversa del mismo grupo que planeaba matar al Jefe?

Vuelvo y repito, que lo que buscamos es abrir un dialogo histórico que permita cuestionar estos eventos, las informaciones, las pruebas y exigir que todo cuanto se habla se dilucide de manera irrefutable. Nuestra intención no es alegar que somos dueños únicos de la verdad, pero si queremos demostrar nuestro interés genuino en inquirir, en buscar, en reunir pruebas fidedignas que nos conduzcan a la verdad histórica sobre este y todos los casos polémicos de la Era de Trujillo. Tenemos la intención de llevar al pueblo dominicano los resultados de estas indagaciones luego de un proceso extenso de mesas redondas, estudios forenses, y una organización de todo el material de apoyo inédito que vaya surgiendo para compaginarlo con la extensa fuente de documentos que tenemos, para así ofrecer este trabajo digno y serio a los anales de la República Dominicana.

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L.Ramfis Domínguez Trujillo

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