De no aplicar con mano dura la ley 64-00 es casi seguro que en pocos años sólo quedará el recuerdo de esta hermosa ave endémica, LA  COTORRA DE LA HISPANIOLA O AMAZONA VENTRALIS

 

Cada isla del caribe tiene su propia especie, en nuestro caso, la isla de la Hispaniola (Rep Dom y Haití) tiene como una de sus aves endémicas a  la Cotorra de la Hispaniola o Amazona Ventralis . Su plumaje es verde , de 11-12″., con la frente blanca; las plumas primarias son principalmente azul; el abdomen es más o menos rojizo, estas características la diferencian de las otras especies que habitan otras islas del caribe y américa.
A comienzos del siglo XX algunos científicos ,entre ellos, el Inglés Alex  Bextron aseguró en su viaje a la isla haber encontrado más de 1,600 nidos y más de 300 grupos de más de 30 cotorras cada uno, esto sólo en la parte norte de la isla, Todavía algunas décadas atrás nuestros abuelos y padres recuerdan ver volar muchas bandadas de cotorras con sus  ruidosos pero alegres cantos que no permiten que pasen inadvertidas, pero la acelerada destrucción de su hogar ó habitad natural que son los bosques, sumado al interés que ha desarrollado el dominicano por tenerlas como mascotas, pues. para su mala suerte, a la gente le hace mucha gracia que aprenden a repetir palabras, y a los dominicanos NOS ENCANTA tenerlas en las casas cautivas, como mascotas.  A veces las tenemos enjauladas o sueltas con las alas cortadas. 

Esto, sin embargo, está prohibido bajo las leyes dominicanas: La captura, tráfico y/o posesión de cotorras está prohibida por la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64-00.  Pero la ley no se aplica y continua en todo el país la compra y venta de cotorras. Así, todos los años, la mayor parte de los nidos que ponen las cotorras en el monte son saqueados y los pichones vendidos en todo el país, Este comercio les hace un gran daño porque muchos de los pichones robados de los nidos no sobreviven. La mayoría muere en los primeros días o en el transporte hasta la ciudad. La competencia de los pichoneros es fuerte, y cada vez se sacan más recién nacidos, sin apenas haber emplumado ni tener los ojos abiertos. Es como apartar a un bebé recién nacido de su madre. Otro problema es que para sacar los pichones, las cavidades en que anidan las cotorras y que utilizan cada año son destruidas.  Esto reduce la posibilidad de anidar de muchas cotorras, ya que no existen tantas cavidades que puedan utilizar en su ambiente natural. Al sacar la mayoría de pichones que se producen cada año,  las cotorras no pueden mantener su población silvestre, y mucho menos volver a lo que fueron antes. Es como si a una población humana le matáramos todos sus hijos recién nacidos todos los años durante mucho tiempo.   

Simón Guerrero en su interesante artículo sobre las cotorras dice “Muchas de las personas que tienen una cotorra, pero no quieren ser cómplices de un crimen de lesa conservación, me preguntan cómo liberar a su mascota. Esto es lo menos aconsejable, pues lo más probable es que muera y, si sobrevive, el riesgo es mayor, pues podría ser portadora de una enfermedad y desatar una epidemia que elimine la población silvestre. Si quiere deshacerse de su cotorra, llame a la Dirección de Vida Silvestre (809-472-4204) quienes decidirán el destino del ave.

Con frecuencia, los que llaman para declarar que tienen una cotorra, lo que en realidad poseen es un perico. Cuando la población dominicana era mayormente rural, todo el mundo, incluso los citadinos, distinguía los pericos de las cotorras.  el perico tiene la cola puntiaguda; la cotorra la tiene rectangular; el perico es más delgado, tiene manchas rojas en el tronco del ala y carece de la mancha roja en el vientre distintiva de la cotorra. Los traficantes aprovechan esta confusión y venden pericos por cotorras, pues es más fácil atrapar pericos adultos que saquear nidos de cotorra. El problema es que aunque en la Capital los pericos son más abundantes, están más amenazados que las cotorras debido a su más restringida distribución.

En un comercial de una prestigiosa firma en el que se exaltan los valores morales, aparece una familia que le compra un perico a un traficante y luego uno de los hijos lo libera. La buena intención es innegable pero son los resultados los que cuentan. Al comprar una cotorra estamos fortaleciendo el mercado e incentivando el saqueo de los nidos. Como reza el dicho, de buenas intenciones está empedrado el concurrido camino del infierno.

Hasta ahora las campañas para salvar las cotorras no han superado el plano puramente verbal: afiches, spots, artículos (como éste). Ya es hora de que pasemos de las palabras a los hechos. Un proyecto que tendría un impacto directo favorable en la población de las cotorras, sería vigilar la mayor cantidad de nidos durante los cerca de tres meses de cría; reparar cavidades destruidas, mejorar nuevas e instalar nidos artificiales. 

Al tener una cotorra en nuestra casa le estamos cerrando las posibilidades de que se reproduzca en su vida.  Aún si la liberamos, esta cotorra no podría adaptarse de nuevo al monte, pues no tuvo el cuidado de sus padres en que aprendía cuáles eran los alimentos del bosque, dónde estaban, y cómo comerlos. Si continúa este comercio, desaparecerán nuestras cotorras en unos pocos años.  Si en verdad quieres a las cotorras y el medio ambiente de tu país, colabora, No compres cotorras o las aceptes como regalo, porque estarás contribuyendo a su extinción.  Y corre la voz: ayúdanos a difundir esta información y a explicarle a la gente el daño que causa tener las cotorras como mascotas.  Si quieres, puedes unirte a la campaña de protección a las cotorras que desarrollan algunas instituciones, entre ellas el GRUPO JARAGUA, y HUMANE SOCIETY INTERNATIONAL a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, creo que tu intervención es importante, sabes porque? En el último levantamiento informal realizado en sus lugares de habitad, de seguir el ritmo de destrucción de los bosques y nidos, probablemente en muy poco Tiempo ….sólo quedará el recuerdo .

 

Por: Arq. Raifi Genao

 

Escritos parciales de Simón Guerrero

 

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